Construir desde cero algo tan complejo como un nuevo Conservatorio y
además hacerlo de Música, Danza y educación artística desde los 0 años es
verdaderamente una tarea enorme.
Pero si un centro como Escuelas Pías Castellón te acoge con los brazos
abiertos, su personal se implica al máximo y su alumnado se vuelca en esta
hazaña, la tarea se convierte en una pasión tan llevadera que ha hecho que este
primer curso pase volando…
Y que mejor manera para intentar resumir este primer año de vida que
hacerlo con las propias palabras de sus alumnos…
«Mi primer recuerdo del Conservatorio
es que no sabía donde estaba el Conservatorio…» (Jorge Balfagó) Efectivamente, la música y la danza se
han integrado en Escuelas Pías, así que es fácil no ver el Conservatorio que
comparte las aulas y espacios del Centro.
«Cuando se acercaba el día de San José
de Calasanz, preparamos las canciones para cantarlas, y mi sorpresa fue cuando
en la iglesia estaban todos los profesores acompañándonos cada uno con su
instrumento» (María Benet) Sin duda alguna, el joven claustro de profesores de música y danza lo han dado
todo por este nuevo proyecto, que sienten como suyo, y su motivación siempre ha
ido más allá de impartir conocimientos, porque prima el amor hacia las artes para
que sean un feliz compañero de viaje.


«Fue emocionante salir en la Minibanda
el día del Pregonet» (Pedro García) Fueron Pocs…però
valents (que también es el título del pasodoble que interpretaron para
desfilar). Los alumnos y profesores de viento y percusión dieron vida a una
banda que debutó en la víspera de Magdalena. Tras estudiar en casa y en clase
la partitura, no podían creerlo cuando tocaron todos juntos por primera vez;
sus caras de asombro y felicidad fueron un poema.
«En las Audiciones de Primavera fue
cuando más disfruté tocando en público mi instrumento junto a mi profesor» (Sara Alemany) Por primera vez, y para finalizar la
segunda evaluación, los jóvenes músicos se prepararon a conciencia para su
primer concierto. Una mezcla única de sensaciones; miedo, nervios, impaciencia,
felicidad, … y entre el público, los papás, hermanos, abuelos, amigos,… Cada
alumno recordará siempre esa primera audición –al igual que los veteranos recordamos
la nuestra con mucho cariño–.



«Me encanta la clase de instrumento
porque comparo las cosas que hacía en octubre y las que hago ahora, y noto una
gran diferencia» (Pablo Sanahuja) Y esto es lo que más nos satisface a los profesores. No hay
mejor regalo que mirar a tu alumno y poder sentir su satisfacción personal,
acompañada de tanta ilusión por seguir adelante con paso firme. Y mientras te
despides de todos hasta el próximo septiembre, solo deseas que el arte sea para
ellos un fiel compañero de viaje.
Anécdotas…
«Un
día canté en clase de lenguaje musical una canción que no había estudiado y
…¡saqué un 9!» (María Benet)
«Un
día tenía clase de instrumento pero me lo olvidé en casa. Llamé a mi madre para
que me lo trajera y ella me lo trajo. Lo malo es que no pregunté en secretaría
si estaba allí, así que estuve un buen rato esperando hasta que me di cuenta
que tenía que preguntar…» (Sara Alemany)
«Lo
más gracioso fue cuando estrenamos las barras del aula de danza, porque
queríamos imitar a las bailarinas del Conservatorio de Valencia, pero nos
quedábamos colgadas como monos…» (Elena Peiró)
«Me
gusta cuando mi profesor nos habla a veces en italiano porque dice que es el
idioma de los músicos. Es muy gracioso.» (Manuel Bellmunt)
«Me
dio pena no salir a tocar en el Pregonet, pero entiendo que mi instrumento no
es ni de viento ni de percusión…así que no puedo salir a desfilar con una
banda…» (Diego Monfort)
«Ha
sido una aventura, una nueva experiencia, he podido descubrir que la música es
lo mío, en momentos he pensado en desapuntarme pero no hay que rendirse a la
primera, hay que luchar porque si te esfuerzas y trabajas luego tienes una
recompensa.»
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